MALBA—PUERTOS

Salas del Bosque

MARIANO ULLUA

presencia Inquieta

El trabajo de Mariano Ullua ha convertido las Salas del Bosque de Malba Puertos en un escenario para la manifestación lúdica y casi evanescente de lo cotidiano. En un intento por desarmar la madeja de imágenes que acumulamos del mundo, el artista dibujó porciones de este con alambre para alzarlas, delgadas y temblorosas, como una aparición. Pájaros, cartas y pescadores se despliegan sobre el piso en escalas caprichosas proponiendo al dibujo levantarse contra la gravedad y hacerse lugar en la pantalla del vacío para demostrar que la imaginación todavía puede hacerse realidad.

La sustancia de los trabajos de Mariano Ullua es, desde hace años, lo que somos y lo que nos rodea: peces, caracoles, transeúntes, flores, zapatos, el teclado de un piano, la letra de una canción, un hombre en bicicleta, un auto. Todo puede ingresar a su universo plástico. No hay filtro. Sin embargo, una vez dibujados, pintados o esculpidos, los objetos, seres o situaciones a las que hace reaparecer frente al espectador dejan atrás su condición intrascendente para volverse el objeto de quien mira al mundo con desconocimiento y asombro; de quien se atreve a olvidarse de la jerarquía entre las cosas y se maravilla ante sus siluetas, su equilibrio, su andar. En su transformación material –convertidos en formas de goma espuma, pinturas al óleo o, como en esta ocasión, en esculturas de alambre–, su cambio de escala y el recorte de contexto del que han sido víctimas –, construyen escenas en las que lo concreto se torna fantasía y el mundo por el que andamos, una construcción hecha de nostalgia y de humor.

El crítico y artista británico John Berger escribió que “un dibujo es un documento autobiográfico que da cuenta del descubrimiento de un suceso, ya sea visto, recordado o imaginado”. El hilo que dibuja y une los trabajos de Ullua cuenta justamente la historia de sus propios hallazgos; de su capacidad para entender la identidad de las formas, las formas de las cosas, las cosas en relación. Una toma de conciencia del vacío
de los modos como lo ocupamos, su obra hace presente su memoria para que ésta atraviese el aire, destruya, como dice el verso de Circe Maia, “espesores de olvido”, y se convierta, para quien se encuentre con ella, en una visión y un recuerdo por venir.